15 de abril de 2019

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta "Max Gómez Canle. El salón de los caprichos"


Victoria Noorthoorn, Max Gómez Canle y Carla Barbero 
 
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta "Max Gómez Canle. El salón de los caprichos", primera exposición antológica de Max Gómez Canle en un museo, cuya obra es una referencia ineludible para la pintura contemporánea argentina. 
Con curaduría de Carla Barbero, curadora del MAMBA, El salón de los caprichos reúne veinte años de producción artística de Gómez Canle, con trabajos realizados entre 1999 y 2019.

La obra de este artista tiene como protagonista a la pintura, y desde allí ha desarrollado un método de trabajo e investigación sobre la historia del arte y de las imágenes que despliega en diversas experimentaciones materiales. Con una destreza técnica singular, su pintura investiga el potencial valor anacrónico de las imágenes y, en este sentido, la exhibición propone un recorrido lineal, aunque no cronológico, por la sala.


En El salón de los caprichos, nuevas imágenes de todos los tiempos giran alrededor del espacio y el recorrido aviva el encuentro entre la fuerza de la tradición pictórica occidental y la voracidad contemporánea. Paisajes clásicos de la pintura, en especial los flamencos, se combinan con estilos y técnicas diversas que incluyen expresiones geométricas argentinas hasta elementos de la cultura digital.

En la sala del segundo subsuelo del museo, se presentan las obras más importantes de Max Gómez Canle en una puesta que incluye dos producciones realizadas específicamente para la ocasión.
El renacimiento, el romanticismo, el barroco y el surrealismo metafísico son parte de una galería inagotable de imágenes que el artista recolecta a través de libros, catálogos e Internet. Esa galería se convierte en la fuente de la que extrae paisajes, temas y técnicas para revisar, copiar y pintar, e incluso para hacer diferentes versiones de sus obras. Ruinas, horizontes tormentosos, montañas, animales y personajes fantásticos son parte de su repertorio, que construye en una negociación permanente con el pasado.
 

En la exposición pueden verse obras de diversas series así como trabajos inéditos: desde sus primeras obras como Pampas (1999), unas pequeñas aguatintas que evocan la metafísica llanura argentina; Túnel (2007), donde el paisaje asoma a través de figuras geométricas vinculadas a la obra del artista concreto Raúl Lozza o Primera montaña (2001), en la que incorpora la cultura digital en personajes pixelados, hasta las torres que aparecen de manera recurrente en los más variados escenarios, celestiales y terrestres, que citan la obra de Roberto Aizenberg y que resuenan, de lejos, con la visión del arquitecto Francisco Salamone. También se incluyen piezas del proyecto “Amigos del siglo XX”, que desde los comienzos del 2000 comparte con María Guerrieri. Se trata de una colección realizada para la intimidad del hogar, obras de las vanguardias históricas que ambos copiaron a partir de reproducciones de catálogos de Lucio Fontana, Carlo Carrà y Félix Valloton, entre otros artistas. Algunas de estas piezas de la exposición, se amalgaman naturalmente con el resto de las obras, de modo que la condición de copia queda ligeramente velada.
 

De sus exploraciones materiales y espaciales, El salón de los caprichos comprende tanto sus obras en cobre, madera y bronce -con las que el artista refuerza la dimensión objetual de la pintura- sus trabajos en los que desarrolla superficies ornamentales como molduras, estantes y estructuras, lo que aporta al espacio características escenográficas. En este sentido, en sus obras más recientes, el artista entra en diálogo con la arquitectura apropiándose del volumen de las paredes para inventar nuevos planos, perforando o amplificando espacios, como en Esperando a Hitchcock (2018) y en otras donde sugiere leves superficies fantasmales, como en los cinco óleos sobre pared titulados Los fósiles (2019), presente en la antesala de la exposición.

Por último, la sala está atravesada por Capricho sudamericano, la instalación central realizada específicamente para esta ocasión: un gran panorama con un ecosistema fantástico donde conviven el día y la noche, las palmeras y los pinos, el desierto y la laguna.
 

“Así como un paisaje puede ser el telón de fondo para una ciudad y sus habitantes, esta exposición de Max Gómez Canle es el medio ambiente natural donde se cristaliza su deseo de conquistar el espacio y la forma a partir de una secuencia de encuentros afortunados”, sostiene la curadora Carla Barbero. 
 
Max Gómez Canle (Buenos Aires, 1972) estudió pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón desde principios de los años noventa. Su formación incluye la realización de trabajos de escenografía, carpintería y restauración, entre otros.  Expone sus obras periódicamente en el país desde el año 2001 y en San Pablo, Brasil, desde el año 2006. Sus pinturas fueron premiadas en el concurso 50° Aniversario del Fondo Nacional de las Artes (2008), en el certamen “10 años de Bola de Nieve” (2008) y en el LXI Salón Nacional de Rosario (2007). También obtuvo el Premio Ignacio Pirovano al Artista Joven (2007), otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, y ganó los primeros premios de la Fundación Andreani (2013) y de la Fundación Federico Klemm (2014). Asimismo, obtuvo la beca arteBA-FLORA para realizar una residencia en Colombia.
 

En 2009 fue seleccionado para exhibir su obra en el proyecto Ventana, con el que cubrió la fachada del Edificio Del Plata, sobre la avenida 9 de Julio, en Buenos Aires. Entre sus numerosas exposiciones individuales en Buenos Aires, se destacan Condición y cabeza, en la Fundación Jorge Federico Klemm (2016), e Invasiones mutuas, en Ruth Benzacar Galería de Arte (2014). Entre sus exposiciones en el exterior, cabe destacar Fisonomía del tiempo, en Flora ars+natura, Bogotá (2014), y El devenir de una memoria, en Galería Casa Triángulo, San Pablo (2013).

La exposición se puede visitar hasta el lunes 11 de agosto inclusive.  
Además el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires exhibe las muestras: "Delia Cancela. Reina de corazones 1962-2018", "Mercedes Azpilicueta. Cuerpos Pájaros", "Nicolás Mastracchio~. Pulso" y "Una llamarada pertinaz. La intrépida marcha de la colección del Moderno".
Todas se pueden visitar en Avenida San Juan 350, los días lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 hs. y sábados, domingos y feriados de 11 a 20 hs. Martes cerrado. Entrada general: $50.