En el estudio abierto de Karina Conen se presentó su obra reciente, con curaduría de Roxana Punta Álvarez y texto de Julio Sánchez Baroni.
Karina Conen es una artista visual que desarrolla obra en pintura y técnicas mixtas. Se formó en diseño gráfico con el reconocido diseñador Martin Solomon en la Parsons School of Design de Nueva York (1988) y continuó sus estudios de diseño en la Escuela Panamericana de Arte de Buenos Aires (1989 - 1991).
Durante los primeros años de su producción artística desarrolla obra pictórica bajo la técnica del óleo realizando estudios en pintura con el artista Kenneth Kemble, Inés Bancalari, Claudia Brito Sousa y el artista Chileno Matías Movillo.
Indaga en la disciplina del dibujo y el modelo vivo en Nueva York en La Arts Student League, y en Buenos Aires con Ernesto Pesce en la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y con Eduardo Faradje en su Atelier. En el año 2000 incursiona en el uso del color en el taller de Alberto Delmonte y composición y fundamentos de la ates visuales con Silvia Della Magdalena.
En el año 2004 estudia historia del arte con los teóricos Miguel Ángel Muñoz y Susana Smulevici, para complementar sus conocimientos en las artes visuales.
Desde el 2016 forma parte del Taller Laura Messing donde continúa experimentando con técnica mixta, collage y pintura al acrílico en gran formato y actualmente asiste al Taller de Proyectos 2020.
(Biografía completa en: www.karinaconen.com)
“Ambiguos Límites.Tengo alas en la mente, pero pies de barro.
Las fronteras de Karina Conen son ambiguas. Se miden, se acercan, se acechan y finalmente se juntan. Como el amor. Como la vida, como la finitud de la muerte.
Karina trabaja el misterio de los vínculos. Lo hace danzando con formas planas y neutras sobre el soporte. Los límites los entiende y refleja como un cincel, donde la vida hace forma. Es una hechicera que, al rozar los bordes, entiende de qué estamos hechos. Ese es su camino.” Roxana Punta Alvarez, curadora.
“… Inspirada, entre otros recuerdos, en sus más de 20 años de prácticas de ballet, Karina ha logrado definir un lenguaje pictórico propio basado en una paleta austera -con predominio de ocres, blancos, negros, grises y pocos tonos más- que toma cuerpo en volúmenes redondeados, afilados o serpenteantes. Estas formas se tocan, se interceptan, se superponen, se acarician y se abrazan.”
“… Karina forma parte de esa genealogía de artistas fascinados por la danza en todas sus expresiones, y también hereda la sensibilidad de la abstracción post pictórica, logra expresar el latido íntimo de un cuerpo en movimiento con una austeridad elegante y discreta. En un mundo desbordado de información Karina ofrece una pausa poética, una partitura lenta para que las formas evoquen lo más íntimo y esencial de la danza y la música.” Fragmento del texto de Julio Sánchez Baroni
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